Estoy comenzando, pero poco a poco voy acostumbrándome a participar en proyectos de consumo colaborativo y me gustaría compartirlo, ya que para la mayoría esto suena bastante lejano.

El consumo colaborativo se puede definir como  la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar o regalar redefinida a través de la tecnología moderna y las comunidades. Utilizando palabras de Rachael Botsman y Roo Rogers: “Ahora vivimos en un mundo global donde podemos imitar los intercambios que antes tenían lugar cara a cara, pero a una escala y de una manera que nunca habían sido posibles. La eficiencia de Internet, combinada con la capacidad de crear confianza entre extraños ha creado un mercado de intercambios eficientes entre productor y consumidor, prestador y prestatario, y entre vecino y vecino, sin intermediarios”.

De hecho casi todos hemos utilizado alguna vez Spotify o Grooveshark, no? Esto es consumo colaborativo, como también lo es el sistema para compartir bicis de las ciudades.

Hace relativamente poco conocí la manera de viajar  mas barato y con experiencias mas ricas y humanas. Blablacar, couchsurfing, workaway, etc.  Hay multitud de alternativas a los viajes que comunmente se hacen. Defino brevemente en qué consisten algunas de las que suelo utilizar:

  • Couchsurfing: Red social en la que los viajeros comparten con personas locales sus días de estadía en el destino elegido. Es una red gratuita, y eso lo hace sumamente accesible. Tienes la oportunidad de llegar a una ciudad desconocida y vivirla intensamente como las personas que allí habitan diariamente. Si no viajas, también tú puedes recibir a viajeros en donde vives. Si no te animas a ofrecer tu casa, también puedes ofrecer una visita por tu ciudad y ayudar al viajero (sólo tú conoces ese barcito típico, esa plaza tan especial, la mejor forma de llegar a esa playa que tanto te gusta…). También existen grupos  de las ciudades donde encuentras muchísima información cuando comienzas a viajar.
  • Workaway: red social que te permite viajar intercambiando tus habilidades por habitación y alimento diario. Existen en todo el mundo personas que necesitan de tu ayuda, así que es que puedes elegir tu ciudad soñada y recorrerla con muy poco dinero.
  • Findacrew: Si no tienes medio por el cual navegar, puedes encontrar un barco que esté esperando por ti. Se buscan no sólo personas para la tripulación, sino también gente que sepa cocinar, fotógrafos, músicos, … O también, si tienes un barco puedes encontrar tripulación que te acompañe en tus viajes.
  • Blablacar: Se trata de compartir gastos en un trayecto en coche. Viajar se hace la mitad de barato si eres pasajero y compartes gastos si eres conductor. A la vez, compartes experiencias e historias con los demás pasajeros del coche, el viaje se hace mucho mas ameno.

A través de blablacar por ejemplo, el lunes pasado fui de Las Palmas a Mas Palomas, un trayecto de 50 minutos que en autobús cuesta alrededor de 7,5 euros. Viajamos con una profesora que hacía este trayecto cada día, trabajaba en Mas Palomas y vivía  en Las Palmas. Nos costó 3 euros (había quien lo anunciaba por 2euros), a ella le ayudamos con los gastos y a  nosotros nos salió por menos de la mitad del pasaje de guagua. Durante el trayecto, nos contó la historia de varios lugares por los que pasamos y nos aconsejó sobre la población a la que íbamos.

Cuando viajo, me alojo en casa de gente local a través de couchsurfing. En mi opinión, a pesar de que ayuda mucho ahorrarse el coste del alojamiento esto es secundario, lo que encuentro increible es poder llegar a la ciudad sabiendo que te va a recibir alguien que en la mayoría de los casos te aconseja sobre ella desde el punto de vista de una persona autóctona. Así, visitas lugares diferentes a los programados en guías turísticas, algo que se agradece muchísimo. Además, llegas a conocer gente en el primer momento en que pisas la ciudad y muy probablemente conozcas amigos y te encuentres en fiestas y eventos que nunca hubieras esperado.

 

Cuando llegamos a Las Palmas, estuvimos alojados de miércoles a lunes en casa de Marzena, una chica polaca de erasmus que compartía piso con 3 compañeros más. En principio íbamos a quedarnos solo dos noches, pero nos dejó quedarnos mas tiempo ya que al haber tanta gente que busca barco, hay muchos couchsurfers ocupados y no encontrábamos otra casa. Con ella conocimos el centro, nos enseñó varias zonas de la playa y estuvimos de fiesta con sus amigos. Vivimos por unos días lo que era estar de erasmus en Las Palmas a través de los ojos de una Polaca.

Alojados en casa de la estudiante erasmus Marzena

Después, nos alojamos  en casa de Gabriele, un italiano que trabaja como freelance en Las Palmas desde hace 3 años. Muy acostumbrado a alojar a gente, nada mas llegamos nos dió las llaves de su casa y plena confianza. Tuvimos mucha suerte conociéndolo, justo este último fin de semana él  viajaba al sur por unos días y nos propuso dejarnos su apartamento mientras él estaba fuera.  Se agradece muchísimo encontrarse gente así, realmente es una gozada viajar de esta manera. Aquí dejo una foto pasando el domingo con sus amigos descubriendo una calita del oeste.

Conociendo unas calas de la isla de Gran Canaria con nuestro couchsurfer Gabrielle y sus amigos

Pero no solo existen este tipo de intercambios, el consumo colaborativo no es competencia exclusiva del viaje. Además de compartir coche, casa, etc Hay infinidad de ideas: Intercambio de pantalanes, Bancos de tiempo, Compartir aficiones, Crowdfunding, Crowdgifting, Coworking, Intercambios de objetos gratuitos, Compartir huertos, Servicios finacieros colaborativos, etc  En este link, hay multitud de ellos:  http://www.consumocolaborativo.com/directorio-de-proyectos/

Da la sensación de que dentro de este capitalismo salvaje ya no hay lugar para este tipo de intercambio. La cultura del miedo y la desconfianza hacen difícil que la gente se atreva a dar el salto una vez ya están inmersos en la rutina diaria de pagar por todo cediendo a la industria del consumo. Ésta junto a la obsolescencia programada han decidido seducir al consumidor para tener algo un poco mas nuevo, un poco mejor antes de lo necesario. Un producto que dure es un fracaso para el negocio.

Hay alternativas, el consumo colaborativo tiene mucho futuro. Mas antiguo que la moneda es el trueque. Es necesario tomar conciencia.

Recomiendo ver el documental: “Comprar, tirar, comprar”

Arquitecta y patrona apasionada por los viajes de exploración y con gran curiosidad por el mundo del turismo y la aventura. Doy a conocer el mundo del viaje desde otra perspectiva, como proceso de autoconocimiento y reflexión en busca de un estilo de vida mejor; con la firme intención de motivar e inspirar a todos aquellos indecisos.
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