Hace tanto tiempo que no subía nada al blog que casi ni me acordaba de cómo se accedía. Lo tengo algo desatendido, y es que la pequeña burbuja en la que estoy inmersa absorbe sobremanera, internet queda relegado a un lejano segundo plano.

Es interesante lo relativo que puede llegar a ser todo. Hoy por hoy, una herramienta como internet es indispensable, se hace complicado vivir sin ella. Sin embargo, sin ni siquiera darme cuenta, San Blas invita al olvido de esta mas que habitual conexión virtual. La vida en el barco, con el territorio Kuna Yala como escenario, proporciona una relación directa con la naturaleza, se vive literalmente con y de ella.

 

 

Navegando en el Atlántico
Viviendo en San Blas

Y es que cruzar el Atlántico y formar parte de la comunidad de veleros en San Blas son dos experiencias completamente distintas a bordo de un velero.

Algo así como viajar en tren, en el que sabes cual será tu destino y disfrutas del paisaje, o viajar/vivir en una carabana, en el que el camino forma parte del viaje y casi se disfruta mas de las paradas que del llegar o no llegar a un lugar concreto. Navegar cruzando un océano, te permite tomar conciencia de las millas entre continentes, un viaje largo y de sensaciones únicas, pero siempre sabiendo que es finito. Sin embargo, lo que ahora mismo estoy experimentando es literalmente vivir en una embarcación, donde quizá se pase un 90% fondeados y solo un 10% navegando. Día tras día, adquiriendo nuevas rutinas y conviviendo con el fantástico y todavía desconocido entorno.

 

Charlando con Berti, a la vez que aprendiendo de la cultura Kuna y su idioma

Viajar despacio, con la curiosidad de adentrar en otros mundos, te permite conocer culturas ajenas mas a fondo y formas de hacer diferentes a la tuya, te hace crecer como persona y definitivamente te permite aprender a “ponerte en el lugar del otro”.

 

San Blas

San Blas es una región peculiar, de cara al mundo forma parte de Panamá, pero en realidad tienen un gobierno independiente con sus propias leyes y mandatarios. Es un archipiélago compuesto por 360 islas, las cuales pertenecen a distintas comunidades. Cada familia  o grupo familiar se encarga, cuida y vive de unas cuantas. Así que cada isla tiene su propia identidad, son todas parecidas pero al mismo tiempo diferentes.

Mi hermana suele preguntarme “¿qué hay de nuevo?”. Sin éxito, trato de pensar en algo nuevo que contarle, pero no doy con ninguna respuesta. Y ahora caigo en la cuenta del porqué: la conclusión es que aquí todo es monotonía, a su manera:

No existen los días de la semana. Intentar comparar el estilo de vida que se lleva en ciudad con el del velero no tiene sentido. Sería algo así como un domingo eterno, pero no es la misma sensación. Pues en la ciudad, el Domingo en sí es un regalo después de 5-6 días de trabajo, un día especial en el que se tiene la libertad de decidir qué hacer, ya sea descansar o apostar por una actividad concreta. Un día libre entre 7 días en la semana. Se espera con entusiasmo, se aprovecha como se quiere o puede y normalmente se termina con cierta nostalgia sabiendo que empieza de nuevo la jornada laboral.

En el barco, todos los días son para uno mismo, tienes todas las horas a tu disposición, tu misma marcas los tiempos y decides el qué, el cómo y el cuando. De hecho, al principio lo que ocurre es
que al estar tan acostumbrados a horarios y rutinas concretas, la falta de prohibiciones da un poco de vértigo, parece una montaña rusa en la que todo es factible. Inquietante zozobra la que se siente ante la posibilidad de todo lo realizable. Cuesta coger el ritmo a la no restricción de horarios, a la libertad total de tu tiempo y al olvido del calendario.

Me faltan palabras para describir las sensaciones vividas, intentaré ilustrar mi día a día con algunas imágenes para dar una idea aproximada, aún así la foto es una mera captación del momento, una pincelada de realidad. Sinceramente, recomendaría probar algo parecido al menos una vez en la vida, la sensación de libertad es enorme…

Arquitecta y patrona apasionada por los viajes de exploración y con gran curiosidad por el mundo del turismo y la aventura. Doy a conocer el mundo del viaje desde otra perspectiva, como proceso de autoconocimiento y reflexión en busca de un estilo de vida mejor; con la firme intención de motivar e inspirar a todos aquellos indecisos.
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