Fotografía en San Blas a bordo de un velero

Viviendo a bordo de un velero en San Blas

¿Quien me hubiera dicho hace un año que iba a acabar viviendo en un velero en el Caribe? Cuando comenzaba a pensar en qué hacer al salir de Espana, mis ideas iniciales no iban mas allá de querer de cruzar el Atlántico aunque, a decir verdad, algo me impulsaba a continuar en el mundo de los barcos. Supongo que sin saberlo me acercaba a un estilo de vida ligado a un constante toque de incertidumbre y aventura.

Topé con un Beneateau 50 del año 1988 con 16m de eslora y 4 de manga. Muy amplio y luminoso con 5 cabinas dobles y cuatro baños, perfecto para charters. La embarcación de apoyo es un caribe con motor 15 caballos, va bien para las expediciones a los arrecifes aunque sería genial un 20 caballos.

Imagen de Mike en el dingui sobre aguas cristalinas

Mike, capitán del velero

Trabajo con Mike, viajero en toda regla, salió de Rusia en barco a los 18 años y desde entonces no ha parado. Ha vivido en multitud de lugares diferentes, asentándose por varios años en Nueva Zelanda, Grecia, Guatemala … Lleva navegando desde los 6 años, así que algo de navegación sabe. Es algo que intento aprovechar al máximo, pues no todos los días se puede aprender a navegar mientras se vive en un paraiso tropical.

Vivir en el barco es literalmente llevar la casa a cuestas. Los hay con todo lujo de detalles y otros que casi no tienen ni lo más básico. Desde hace ya unos años existe toda una moda entorno a lo “eco”, pues quizá el velero sea lo mas parecido a lo que en este momento llamaríamos ecocasa, ya que cuando no se depende de una marina, es el mismo barco el que ha de generar su propia energía, su agua dulce y potable, organizar sus deshechos y ser autosuficiente para transportarse.

Imagen cenital del velero Natalie donde se observa la placa solar y el generador de viento.

Imagen cenital del velero Natalie

Aquí tenemos 3 formas de generar electricidad, por medio del viento, del sol y el generador de dos tiempos. El generador de viento comienza a funcionar a los 10 nudos, pero solo es significativo a partir de los 15 nudos en los que genera unos 50 vatios. El panel solar mide 1,60x1metro y en condiciones ideales obtendríamos 250 vatios, lo que significa que cuando no tiene la correcta inclinación, es decir casi nunca, o si se calienta  mucho, casi siempre, el rendimiento es de aproximadamente un 60%. En días nublados y de poco viento, hacemos uso del generador de gasolina que consigue 700 vatios. A penas contamos con el motor para generar energía ya que el sistema para almacenarla no es eficiente.

Para entenderlo mejor, lo que se necesita para cargar un teléfono son unos 5 vatios y una nevera alrededor de 700 vatios. En el barco normalmente hacemos uso de una nevera, luces leds, un ordenador y un móvil, en un día necesitamos menos de 2000 vatios, mientras que en una casa  se utilizan entre 7000 y 10000 vatios aproximadamente.

No disponemos de potabilizador, con lo cual el agua dulce es de los bienes mas preciados en el barco. Intentamos recolectar agua de lluvia siempre que es posible, ya sea con un colector de agua o a la antigua usanza, con palancanas. La única otra opción posible es acudir a las islas que tienen acceso a una tubería de agua dulce. Allí nos acercamos una vez al mes aproximadamente a recargar los depósitos que almacenan en total unos 1000 litros  y, sobre todo, hacer acopio de agua dulce para beber.

Imagen mirando un agujero en la isla para recolectar agua "dulce"

Agujero en la isla para recolectar agua

 

No hay ni lavavajillas ni lavadora, así que todo a mano. El objetivo es utilizar la menor cantidad de agua dulce posible. De vez en cuando el agua que utilizamos para lavar la ropa la recogemos de algunas islas donde los Kuna hacen unos agujeros para conseguir agua de mar filtrada por la arena. No es agua dulce 100% pero es la menos salada que se pueden encontrar en una isla.

 

Imagen de basura en llamas en la isla de San BlasBasura, eterno dilema. Normalmente lo orgánico va al mar, mientras que el plástico y el papel se queman. El problema son las latas y el vidrio. Los barcos colombianos reciclan las latas de refrescos, así que nosotros se las damos a los Kunas y ellos se las venden a los colombianos. Lamentablemente, las latas de comida y el vidrio no hay mas remedio que hundirlas en el mar. Si, suena duro, pero es la realidad de los países en los que no hay un sistema de recogida de basura. La única solución que hay es no utilizar nada que no puedas hacerte cargo después. Llegada a esa conclusión, en el barco ya no compramos nada enlatado, lo que hace mas complicado preparar las comidas sobre todo en los charters. Pues dependemos de lo que pescamos, no hay carne y, ahora, tampoco latas.

En las islas, los locales tienen un sistema parecido: orgánico al mar y plástico se quema, pero hay que decir que no han recibido la misma educación al respecto. Nadie les ha dicho que tirar plásticos al mar contamina y tortugas, peces mueren a causa de ello. También hay que entender la situación, hasta hace relativamente poco, el acceso al territorio Kuna era muy complicado. Los productos envueltos en plásticos, latas y demás no llegaban por dos razones, el acceso pero también por su alto precio. Así que en cuestión de unos años, gracias a los ingresos que genera el turismo y las mejoras en la carretera, han empezado a adquirir productos de los que no saben qué hacer con los deshechos, y actúan como siempre lo han hecho, una vez no se necesita se tira directamente al mar. Esto lleva a ese lado oscuro que nadie quiere ver y existe: islas rodeadas de basura.

Imagen de la casa tradicional en Guna Yala (San Blas)

Casa tradicional Kuna

Cuando no se depende de un sistema, irremediablemente se aprende a ser mas eficiente y consciente de lo que realmente se necesita y se gasta. Es un volver atrás caminando hacia delante. Y aún así, considero un lujo el poder disponer de nevera y luces, pues cuando vives en un entorno en el que las prioridades de las familias son realmente tan básicas como protegerse del sol y la lluvia, es decir, cuando su principal preocupación es hacerse con una casa y pescar para tener qué comer, te hace reflexionar acerca.de la escala de valores y principios de uno mismo.

En resumen, la vida aquí es una vida sin lujos, pura simplicidad. Al intentar ser independiente y generar tú mismo tu propia energía, agua y hacerte cargo de tus deshechos,  cambia tu manera de pensar y cómo afrontar las actividades del día a día.

 

Arquitecta y patrona apasionada por los viajes de exploración y con gran curiosidad por el mundo del turismo y la aventura. Doy a conocer el mundo del viaje desde otra perspectiva, como proceso de autoconocimiento y reflexión en busca de un estilo de vida mejor; con la firme intención de motivar e inspirar a todos aquellos indecisos.
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